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129 veces vistaPor, D. José Luis Lindo Martínez
Cronista Oficial del Real Sitio y Villa de Aranjuez
UN NUEVO PUENTE
Un siglo después, el puente es sustituido por otro de construcción metálica, compuesto de dos arcos de hierro y ocho vigas centrales del mismo material, teniendo como base de apoyo las columnas de piedra de Colmenar que servían de sujeción del propio puente dentro del río Tajo, y que aún hoy siguen dando servicio al actual e insulso puente. El motivo de la retirada del Colgado estaba fundamentado en el efecto embudo que ofrecía para el excesivo trajín que ya soportaba a esas alturas, pues no hay que olvidar, que era el paso por Aranjuez de la conocida travesía de la carretera nacional IV de Madrid a Cádiz. Sobre este asunto, por ser de interés municipal, también encontramos referencias de aquellas fechas.
El puente tenía una calzada que no excedía de 2´90 metros de anchura, constituyendo, por tanto, no sólo una limitación del tráfico en cuanto a los valores de las cargas que puede soportar, sino un estrangulamiento del mismo, que obligaba el paso intermitente de los vehículos en una u otra dirección. Es decir, que los carruajes se veían forzados a aguardar turno en uno de los accesos hasta que terminaban de cruzar el puente los que marchaban en dirección contraria .
Siendo Alcalde de Aranjuez Doroteo Alonso Peral, en el Pleno del día 1 de julio de 1932, se daba cuenta de un oficio de fecha 25 de junio que remitía el Director General de Caminos, donde se daba contestación a una petición que le había hecho llegar el propio Alcalde a título personal y apoyado por un numero considerable de vecinos de Aranjuez, basaba en que por el Estado se construyese un ramal en la carretera de Madrid a Cádiz que partiendo del sitio “las Doce Calles” termine en el Puente de la Reina en la carretera de Aranjuez a Brea, a fin de dar paso por el citado ramal, puente y carretera; al tráfico muy pesado que está prohibido circule por el actual puente colgante.
El responsable ministerial le comunicó al Alcalde que, según los ingenieros de la jefatura del circuito nacional de firmes, no era viable llevar a cabo esa propuesta, pero como alternativa, incluso más económica, le proponía realizar la construcción de un nuevo puente; de hecho, según este Director General, el proyecto del nuevo puente a instalarse en lugar del Colgado estaba concluido, aprobado el día 11 de julio por el Ministerio, y en trámite para llevar a cabo su instalación. Con el nuevo puente se daba la posibilidad de un tráfico de vehículos de gran tonelaje. Por ello el Director solicitaba de la Corporación desestimase la idea de construcción del ramal que proponía en su escrito el Regidor y aceptase el proyecto del nuevo puente. El Pleno estuvo de acuerdo con esta nueva propuesta, y solicitó que se hiciese urgentemente .
Habían comenzado las obras del nuevo puente, pero uno de los materiales necesarios, la grava, será objeto de discusión por los munícipes. El día 24 de noviembre de 1933 la Corporación presidida por Alonso Peral, trata la solicitud de José Piera, como representante del constructor y contratista de las obras de dicho puente, Eugenio Grassi –la dirección de la obra correspondía a la Sociedad del Circuito de Firmes Especiales, y la firma facultativa de la obra era la casa Graset–, a fin de que se les concediese permiso para sacar grava de la gravera municipal .
Según se deduce de las intervenciones de los Ediles en el Salón Capitular, el propio Alcalde se mostraba conforme con facilitar a esta empresa dicho material, pero el Edil Guzmán, le recuerda que existe un acuerdo de la Corporación por el que no se permite la extracción de grava por ser material reservado para las obras municipales. Se sumaron otros, y aunque la propia Corporación quería que se hiciese cuanto antes el puente, denegó la utilización de la grava para las obras, y hubo de ser traída de fuera de la población por el contratista .
El día 21 de septiembre de 1934, se daba cuenta en el Pleno de una carta del Diputado José María Hueso, unida a una copia de otra que este político le había enviado al Ministro de Obras Públicas, en la que solicitaba que la constructora del puente acelerase más las obras, pues al parecer iban con excesiva lentitud; había podido comprobar que sólo trabajaban seis u ocho obreros, con lo que no estarían terminadas dichas obras en lo que quedaba de año; y debía tenerse en cuenta no solo por la imperiosa necesidad de la construcción del puente, sino también porque dentro de poco empezaría la campaña de la remolacha, con gran tránsito por el referido puente. La Corporación agradeció a Hueso, las gestiones y el interés que estaba prestando al asunto de las obras .
Salvadas las diferentes problemáticas técnicas para su construcción, el nuevo puente se concluyó a finales del año 1934 o comienzos de 1935 con las siguientes características:
Se compone de dos arcos de 34’10 metros de luz, separados 7’75 metros, quedando 6’50 metros destinados a calzada (mas del doble del puente actual) y quedando en voladizo, por la parte exterior de los arcos, las aceras. El ancho de cada acera absolutamente libre es de 1’30 metros, y el total del puente entre centros de barandillas es de 11 metros.
El pavimento de la calzada será de loseta de asfalto y se apoyará sobre una losa continua de hormigón armado sostenida por los largueros del piso. El pavimento de las aceras será de baldosín hidráulico asentado en hormigón.
El tramo se apoya en uno de sus extremos sobre placas dispuestas para permitir su libre dilatación .
El proceso para la sustitución del viejo puente se realizó montando el nuevo de forma paralela para que por aquél continuase el tránsito de vehículos, carros, carretas y viandantes. Cuando la instalación del nuevo llegó a su conclusión, se dio paso provisionalmente por él en su lugar de montaje, mientras que se desmontaba el antiguo en pocas horas, como se hace con los grandes puentes de ferrocarriles, se trasladará el nuevo puente desde su emplazamiento de montaje hasta la misma situación que tiene el puente antiguo, sin apenas molestias para tráfico y viandante .
A pesar de esta importante modificación, efectuada en los años treinta del siglo XX, el puente siguió contando con los reyes.
Hecha la modificación del puente, subsistirán las cuatro estatuas que hoy existen como cabezas de entrada y salida, estatuas que, si no por su mérito intrínseco, por su valor decorativo hubiera sido lamentable ver desaparecer .
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47 veces vistaTEXTO tomado del libro “El Jardín de la Isla de Aranjuez, en la época de los Austrias” – Centro de Apoyo al Profesorado de Aranjuez- Autores: Grupo de trabajo ARANZUEL. (Pilar Álamo Sánchez, Florencio Hernández Campos, Ricardo de Lózar López, David Orihuela Durango, Miguel Ángel Ruiz Juárez, Mª del Rosario Sánchez-Cabezudo)
En su Pág. 16
Felipe III Y Felipe IV
Dos épocas opuestas son los reinados de Felipe III (1598-1621) y Felipe IV (1621-1665) respecto a la intervención en el Jardín de la Isla, aunque ambas responden al gusto flamenco de la época, que tiende a que el jardín sea mas paisajista que geométrica. El primero mostró escaso interés por el entorno del palacio de Aranjuez, limitándose su actuación a aportaciones de algunas fuentes y estatuas que más adelante detallaremos y que no significaron variaciones de importancia en el proyecto de su antecesor.
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